hacer la cara hermosa,
corporal,
como podemos hacer
el alma tan gloriosa,
angelical,
¡Qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cativa,
dejándonos la señora
descompuesta!
Ved de cuan poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidos,
aun primero que muramos
las perdemos:
de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los mas altos estados
desfallecen.
Decidme: la hermosula,
la gentil frescura y tez
de la cara,
el color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega el arrabal
de senctud.