lunes, 13 de diciembre de 2010

Jorge Luis Borges


Al triste

Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.

sábado, 11 de diciembre de 2010

...


Ah, el humor, que maravillosa manera de lidiar con la realidad cuando ésta te golpea en plena cara.

¿Que sabes tu del amor, que solo has amado a
personas que te devolvian una imagen hermosa de ti?

Troya:
Dices que quieres morir por amor, pero no sabes nada de la muerte, ni sabes nada del amor.
Pero despues se perdona: sólo era miedo.

No sabia como hacer para aceptar mis limitaciones sin olvidar mis capacidades.

Uno siempre trata de preguntar al que supone que le dará una respuesta que le guste, o por lo menos, que no le complique demasiado.

Nada permanece constante.

Encontradas por ahi

Odio como me hablas y también tu aspecto, no soporto que lleves mi coche ni que me mires así. Aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento. Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas. Odio, odio que me mientas, y que tengas razón. Odio que alegres mi corazón. Pero aún más que me hagas llorar. Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado. Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio, ni siquiera un poco. Nada en absoluto


domingo, 5 de diciembre de 2010

Pablo Neruda

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Para que nada nos separe que nada nos una.

En un beso, sabrás todo lo que he callado.


Con los pies sobre la tierra

hora de pensar sin prisas.
hora de olvidarse de todo por una hora.
hora de intentar conocerte
hora de reconocer que no te conozco
o quizas te conozco tanto
que me da miedo reconocerlo