Quizás es cierto, pero sinceramente, es que he descubierto que me gusta llorar. Se puede llorar de pena, de alegría o de miedo, pero no se puede fingir una lágrima.
La vida me ha demostrado, sin embargo, que la sonrisa suele ser fingida; una triste máscara que esconde enormes tristezas y preocupaciones.
En definitiva, no idealicemos tanto una sonrisa, y valoremos tambien el llanto, que suele expresar mucho mas, y mas sinceramente.
